domingo, 19 de junio de 2011

"EL CASO DEL CADÁVER DESCUARTIZADO". Post Jo....Final




Al atardecer del día 2 de mayo, un industrial de la calle Fernando se presentó en la jefatura de Policía de Barcelona. Había leído en la Prensa la noticia referente al cadáver, aún no identificado, que había sido descubierto en Madrid.

-"Tengo sospechas -dijo- de que pudiera ser un fabricante de cajas de cartón."

El inspector señor Roig también había leidó los periódicos. Y de Madrid ya se había recibido un exhorto para que realizasen las investigaciones oportunas.

-"De modo que usted cree conocer a la persona que apareció descuartizada ayer por la mañana en la estación de Atocha" -comentó el inspector de la brigada de Investigación Criminal.

-"Creer, creer... -replicó en tono de duda el industrial-. Sólo tengo sospechas."

-"¿Por qué"

-"Verá, yo poseo una confitería en la calle de Fernando, como ya les dije antes. Solía comprar las cajas de cartón para los bombones a don Pablo Casado, un fabricante con domicilio en la calle Orteu."

-"¿Orteu? -repitió Roig.

-"Exacto. Orteu 55."

Don Salvador Roig se apresuró a anotar el nombre y la dirección en una hoja del portapliegos qye tenía sobre la mesa, y luego observó al hombre. Éste carraspeó un poco al comprender que esperaba su información. Titubeó indecciso ante la manera de expresarse, y al final continuó:

-"Pablo Casado, al parecer, desapareció en los primeros días de diciembre último. Quise pasarle un pedido en las Navidades últimas, y me dijeron que se había ausentado. El negocio pensaba liquidarlo su socio."

-"¿Un socio?"

-"Exacto. Y lo liquidó en los primeros días de enero, según tengo entendido."

-"¿Conoce su nombre y domicilio?"

-"No, pero creo que se apellidaba Aragón o algo por el estilo."

Roig volvió a tomar nota y se quedó pensativo. Después miró al industrial para preguntarle si conocía algunos datos personales, o les podría describir al desaparecido Pablo Casado.

El hombre fue señalando uno por uno cuantos detalles recordaba sobre el fabricante, e incluso indicó que hacía un año había sufrido una operación delicada que debió dejarle una cicatriz en cierta parte del cuerpo.

La policía envió todos esos datos al Juzgado de Madrid para que comprobasen si podrían coincidir con determinados aspectos del cadáver encontrado. Y aquel mismo anochecer el inspector Roig se personó en la calle Orteu.

Los vecinos del inmueble confirmaron que efectivamente, Pablo Casado, faltaba de su domicilio desde principios de diciembre, sobre el día 7 u 8. Era madrileño, y aparentaba unos treinta años de edad.

El dueño de la finca nº 55, don Rafael Figueras, afirmó que había sido viajante de una fábrica de cajas de carón. Más tarde, en Barcelona, se había asociado con un tal Antonio Aragón, y habían instalado la fábrica situada en la planta baja del mismo numero 55 de la calle Orteu.

-"Don Pablo era un hombre muy refinado -comento el señor Figueras -.Le gustaba esmerarse en el aseo personal. Las malas lenguas decían que era...eso que llaman homosexual, o algo por el estilo."

El Inspector Roig sonrió, y el dueño de la finca se apresuró a decir:

-"Desde luego era un hombre muy trabajador. Despues de separarse del señor Aragón, se le veía en el taller desde primeras horas de la mañana."

-"¿Vivia solo?"

-"No, en compañia de su criado. Cuando se instaló en mi propiedad, vivía tambien con un criado, pero al final lo despidió y durante un tiempo estuvo solo, porque se le veía ir a la compra y prepararse él mismo las comidas."

-"¿Y este último criado cómo se llamaba?"

-"Creo que Ricardito, pero ese no es su verdadero nombre. Las operarias lo llamaban señor Sánchez. Estaba con el señor Casado desde el verano."

-"¿No sabe usted dónde vive?"

-"Lo ignoro. Creo que se fue a servir a otra casa a mediados de diciembre. Protestaba porque el señor Casado se había marchado sin pagarle el sueldo de varios meses. Hasta creo que dijo que pensaba denunciarlo."

-¿No sabe usted de algún otro amigo del señor Casado?"

-"Pues no. Como no sea un joven llamado Figueras, que no tiene nada que ver conmigo. Pero creo que le había subarrendado un sótano para que instalase un almacen de bencina."

-"¿Donde vive?"

-"No sé. Tuvo un pequeño incendio antes de esto y se fue. Es un hombre muy joven, viste elegantemente y parece de familia de buena posición."

La policía de Madrid confirmaba al día siguiente todos los datos referidos por el industrial de la calle Fernando. El muerto era Pablo Casado. Lo habían reconocido otros amigos allí en Madrid, que sospecharon que pudiera ser el desaparecido. También lo indicaba uno de los periódicos donde el interesado había dejado su firma.

El día 3, el inspector Roig detenía a don Antonio Aragón, consocio de Pablo Casado en su domicilio de la calle Balmes nº 151. Despues detenía a José María Figueras en Tres Torres, y a Ricardo Fernandez S,anchez, "Ricardito", en su piso de San Gervasio.

Las declaraciones del señor Aragón informaron a la policía e la mala situación economica del muerto. Aunque ultimamente había cobrado una buena cantidd de dinero, se había visto obligado a invertirla en el pago de deudas que tenía contraídas de tiempos anteriores.

El señor Aragón sólo había sido socio durante una temporada. Como las cosa no le iban muy bien con Casado, decidió separarse y regresar a su antiguo negocio en la barriada de Sans. Entonces, Pablo Casado se había asociado a un tal Luis Moret, más bien como partícipe en el negocio por aportar una cantidad, de quien se separó al poco tiempo.

Ricardito y José Maria Figueras fueron los dos únicos sospechosos encerrados despues de los interrogatorios a los que los sometió el inspector Roig. Figueras negaba toda participación en el crimen, y aseguraba desconocer los hechos y toda clase de motivos.

El criado de Don Pablo Casado se mostró muy nervioso como si estuviera atemorizado. En principio negó todo, y acosado empezó acusando al joven Figueras. Lo suponía enterado de todo, pues en la ultima cena que tuvo con su amo también estuvo presente el muchacho.

De José María Figueras se supo que tenia grandes aficiones a la quimica y a realizar experimentos con sustancías y ácidos. Sus relaciones con el muerto parecieron algo misteriosas o demasiado íntimas, y se le consideró desde el primer momento como culpable. Los forenses habían declarado que se utilizó un preparado para la conservación del cadáver.

Sin embargo, los descubrimientos se paralizarón a partir de entonces. Madrid realizaba pesquisas por un lado y Barcelona rellenaba el expediente por otro. El asunto recorrió tres jueces, según las distintas demarcaciones señaladas en los exhortos de la capital.

Los agentes de ferrocarriles llegados a Barcelona para esclarecer lo del cadáver descuartizado, no adelantaron nada.

Don Rafael figueras facilitó ciertos utensilios que había recogido del domicilio de Casado, antes de alquilar de nuevo el piso a los actuales inquilinos. El examen pericial de dichos objetos dictaminó que Pablo Casado de las Navas había sido asesinado en su casa, posiblemente mientras dormía.

Todos los nuevos indicios señalaban a su criado. Ciertas ropas del muerto encontradas en su domicilio de San Gervasio. El extraño comportamiento en lo días de la desaparación de su amo. Y otros ligeros indicios que tampoco formaban prueba suficiente para condenarlo.

Figueras y Ricardito tuvieron que ser sometidos a careo para saber qué había de cierto en lo afirmado por el último sobre el primero, y de éste sobre su participación en el crimen.

La policía se encontró totalmente desorientada. Lo que había empezado bien, se convertía en algo monotono y falto de nervio. Se esperaban decisiones de Madrid, y allí se confiaba en los resultados de Barcelona.

Se supo que el cajón había sido entregado en la tarde del 9 de diciembre por un mozo de la estación. Encontrado éste, no recordó dato alguno sobre el sujeto que se lo había llevado; sólo que lo trajo en un carretón.

Don Rafael Figueras aseguró que el carretón se lo habiá pedido José María Figueras el día 7, y hasta el día 12 no se lo había devuelto Ricardito.

Los Ravenol, el matrimonio alemán amigo de don Pablo, afirmó que el fabricante permaneció con ellos hasta la una de la madrugada, en la noche del día 7. Desde entonces no habían vuelto a saber de él, y habían denunciado su desaparición.

Finalmente, el miercoles 22 de mayo, el inspector Roig, el juez encargado del sumario y los agentes de ferrocarriles llegados a Madrid, condujeron de la carcel Modelo a la calle Orteu a Ricardito. Pretendían recorrer con él todo el lugar del suceso por si se les había escapado algún detalle.

Sánchez, al llegar ante el edificio, empezó a sentirse muy nervioso. Temió subir las escaleras de la vivienda de su antiguo amo y, temblando fue acosado por la policía hasta declararse culpable.

-"Sí, fui yo -dijo muy excitado y tembloroso-. Aquella noche, cuando regresó a las tantas, se le ocurrió despertarme para que le preparase algo de comer. Discutimos y empezamos a tirarnos trastos a la cabeza. Fue cuando le di con una plancha."

-"¿Acaso es la misma que nos dio el señor Figueras y esta con restos de sangre?"

-"Supongo que sí. La cogí y se la tiré. Al recibir el golpe, su cuerpo cayó entre la cama y la pared, hacia el lado derecho. Por eso tuve que limpiar ese rincón."

-"¿Y después qué hizo?"

-"No sé -murmuró frotandose las manos sudorosas-. Creo que me puse a pasear. Estaba muerto, y debía pensar en la manera de dehacerme del cadáver. Me fui a dormir."

Los hombres le miraban estupefactos. Buscando una razón lógica para comprender lo que escuchaban

-"¿Cuándo le corto la cabeza?"

-"Al levantarme. Ya estaba el cadáver casi rígido. Fue por la mañana. Lo decapité con el cuchillo de la cocina. Después desollé los muslos y me puse a serrar los huesos."

-"¿Cuando?"

-"Por la mañana. Todo lo hice por la mañana temprano. Estuve trabajando todo el domingo."

-"¿Con ayuda de quién?"

-"Yo sólo. Lo serré, y luego bajé al sótano a por un cajón para embalar los restos."

-"Pero, con la cabeza...¿Qué hizo con la cabeza?"

-"La envolví en papelesy un paño. Aquella misma tarde fui a deshacerme de ella. Cogí el tranvía 16 y bajé hasta el puerto. Descendí en las Atarazanas, donde se encuentra la calle de Casa Antunez con el Paseo de Colón. Yo seguí hasta el muelle de San Beltrán a pie."

-"¿Y no le vio nadie?"

-"Creo que no. Estaba asustado, pero no vi a nadie.En el muelle había un barco atracado. No recuerdo su nombre, pero me fijé en él por si pudiesen verme desde allí. Luego me llevé un susto al tirar la cabeza. No me había fijado que estaba una barca debajo y tropezó en su borde., Creí que se quedaría allí."

-"¿Fue en la tarde del domingo?"

-"Sí"

-"Entonces, ¿qué hizo con el resto del cuerpo hasta el lunes por la tarde?"

-"Embalarlo con cuidado y bajarlo por esas escaleras hasta el taller."

-"¿Al taller?"

-"Sí. Allí estuvo todo el día, hasta que lo puse en el carretón para llevarlo a facturar."

-"¿Con las operarias delante?"

-"Sí, señor. Con las operarias delante."

Los policías lo miraban con una mezcla de asco y compasión. Él permanecía sentado, cabeza gacha, como abatido, pero ya sin nervios ni excitación. Como si al fin todo hubiese concluido.

El inspector le preguntó

-"¿Cómo quiere hacernos creer que ústed solo pudo levantar una caja de 82 kilos y bajarla por esas escaleras?"

-"¡Pues puedo! -gritó, molesto Ricardito -. Aunque parezco débil tengo fuerza suficiente para hacerlo. ¿Quiere que le demuestre que puedo bajar una caja del mismo peso?"

El inspector Roig giró la cabeza hacia sus compañeros. Uno de ellos le pregunto:

-"¿Le preparamos una caja?"

-"Sí. Vamos a ver si es cierto. No pasaremos el tiempo creyendo que el asesino es el otro porque éste no mueva ni un fósofro y resulte que nos equivocamos."

-"¡Claro que se equivocan!" -dijo Sánchez queriendo ser el héroe.

-"Ahora lo veremos. A ti no hay quien te crea."

Ricardito levantó la caja preparada y la bajó al taller por las escaleras con cierto esfuerzo, como es natural, pero como si la pretendida debilidad no existies para nada. Al verlo, el inspector, dirigiendose al juez, le dijó:

-"Esta perfecto. -Se volvió a los agentes-: Muchachos, encierrenlo. Ya podemos dar por terminado el asunto. Que dejen en libertad a Figueras y que empiece el juicio."

José María Figueras fue puesto en libertad inmediatamnete. Ricardo Fernández Sánchez, alias Ricardito, tuvo que pagar el crimen del que se confesó culpable.

Los moviles y la misteriosa verdad desapareció con todos los protagonistas del drama, en el mismo momento en que el verdugo dió la vuelta a la tuerca del garrote...

Fuente: "Tribunal de la Muerte" "Asesinos en España" y "El Crimen en el Siglo XX". (Biblioteca privada del menda.)"


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