sábado, 12 de febrero de 2011

Creación de la Luna.( Leyendas y Mitos Patagónicos).Post Dido.

Kóoch (ser supremo, creador) ya había creado al sol para iluminar el día y dar calor a la existencia, pero durante el descanso de éste, Tons (la oscuridad, madre de los malos espíritus) daba libertad a sus hijos (los malos espíritus) que prodigaban los males por doquier y los gigantes Hol-Gok asomados por los ojos de las maderas viejas, por los huecos de las rocas y desde lo profundo de las cavernas, acechaban a los indios para prodigarles sus males, enfermedades y desgracias, entonces Kóoch crea a la luna, llamándola Keenyenkon (luna llena) para que ilumine a la tierra y aleje con su lumbre a los malos espíritus.



Las nubes que divagaban por el cielo, fueron presurosas a contarle al sol la buena nueva y tanto le hablaron de la pálida dama nocturna que decidió conocerla y una mañana quebró con sus rayos el horizonte antes de lo acostumbrado, por su parte Keenyenkon tampoco pudo resistir el embrujo del rubio madrugador y lo acompañó a través del azul del cielo hasta perderse en el horizonte quebrado de los Andes en un rojo atardecer.

Fuente: Libro Joiuen Tsoneka “Leyendas Tehuelches”, de Mario Echeverría Baleta
Portal Patagónico.com

☆ Efemérides 12 de Febrero ☆ Post Oz ☆

Julio Cortázar
1809.- Nace en Shrewsbury, Escocia, el naturalista Charles Darwin, padre de la biología moderna y autor de "El origen de las especies" (1859), el tratado más importante de toda la historia de la biología, donde explica su teoría de la evolución mediante de la selección natural y la lucha por la existencia.
1873.- Proclamación de la I República, tras haber abandonado España el rey Amadeo I.
1899.- España vende a Alemania los archipiélagos de Las Carolinas, Marianas y Palaos.
1934.- Tropas del Ejército luchan en Viena con los milicianos de la Liga de Defensa Republicana, brazo armado del Partido Socialdemócrata: mueren 297 personas y 802 resultan heridas.
1941.- Franco se entrevista con Mussolini en la ciudad italiana de Bordighera, durante la Segunda Guerra Mundial.
1942.- Franco se entrevista en Sevilla con Oliveira Salazar, jefe del Gobierno portugués.
1943.- El VIII Ejército británico penetra en Túnez.
1951.- Boda de Reza Pahlevi, sha de Persia, con la princesa de origen alemán Soraya Sfandiari.
1952.- Proclamación de la Reina Isabel II de Inglaterra.
1953.- Un tratado anglo-egipcio ratifica la independencia de Sudán.
1961.- La URSS envía una sonda a Venus.
1966.- Un centenar de niños desaparecen en un incendio en Iquitos (Perú), donde además murieron otras trece personas.
1970.- Mueren 23 personas en las manifestaciones contra las medidas tomadas por el rey Husein de Jordania para controlar las actividades de los comandos palestinos.
1974.- El presidente del Gobierno español, Carlos Arias Navarro, dirige un discurso programático a las Cortes, cuyo contenido, entonces considerado aperturista, fue conocido como "el espíritu del 12 de febrero".
1979.- Tras el triunfo de la revolución inspirada por el ayatollah Jomeini, éste toma el poder absoluto en Irán y proclama la República Islámica.
1980.- EL COI ratifica a Moscú como sede de los Juegos Olímpicos, en contra de la propuesta de boicot hecha por EEUU.
1991.- Corea del Norte y Corea del Sur firman un tratado de no agresión.
1999.- El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, es absuelto de los cargos de perjurio y obstrucción a la justicia en el "caso Lewinski" y no será destituido por el Senado.
2004.- Una pareja de ancianas lesbianas de San Francisco celebra la primera boda gay en Estados Unidos.
2005.- El edificio Windsor de Madrid, de 31 pisos y 106 metros de altura, arde por completo sin causar víctimas.
.- Despega con éxito de la base espacial de Kurú (Guayana francesa) el mayor cohete de la Agencia Espacial Europea, el nuevo Ariane 5.
2007.- El buque "Marine I" desembarca en Noadibú (Mauritania) a 369 inmigrantes ilegales tras el acuerdo con la diplomacia española.
2008.- Detenidos en Bayona (Francia) dos presuntos miembros del comando Urederra de ETA, desarticulado en marzo de 2007.

Nacimientos
1809.- Charles Darwin, naturalista británico.
1905.- Federica Montseny, ex ministra de la República y primera mujer española que accedió a una cartera ministerial.
1910.- José Enrique Anderson, escritor argentino.
1915.- Evaristo Acevedo, escritor y periodista español.
1923.- Franco Zefirelli, director italiano de cine.
1926.- Alfonso Paso, comediógrafo español.
1932.- Juan María Bandrés, político y abogado español.
1945.- Justino Sinova, periodista español.
1947.- Alfonso Ussía, escritor español.
1949.- Joaquín Sabina, cantautor español.
1958.- Javier Gurruchaga, cantante y humorista español.
1980.- Juan Carlos Ferrero, tenista español.

Defunciones
1690.- Charles Lebrun, pintor francés.
1804.- Emmanuel Kant, filósofo alemán, creador del criticismo.
1892.- Antonio de Bofarull, escritor e historiador español.
1901.- Ramón de Campoamor, escritor y político español.
1970.- Julio Palacios, físico español.
1979.- Jean Renoir, director francés de cine.
1984.- Julio Cortázar, escritor argentino, nacionalizado francés.
1989.- Thomas Bernhard, dramaturgo austriaco.
1994.- Rafael Durán, actor español.
1995.- Alberto Burri, médico y pintor italiano, considerado creador del expresionismo abstracto.
.- Donald Judd, escultor estadounidense.
2000.- Charles Schulz, dibujante estadounidense, creador de los personajes Carlitos y Snoopy.
2003.- Emilio Romero, periodista y escritor español.
2008.- Badri Patarkatsishvili, magnate georgiano, ex candidato presidencial, exiliado en Reino Unido.

EFE

Guerra del opio. Post Dido

La guerra del Opio o Guerra anglo-china ocurrió entre 1839 y 1860 y fue el resultado de los conflictos comerciales entre China y el Reino Unido. China estaba intentando prohibir el consumo de drogas, particularmente del destructivo opio que generaba fuertes adicciones entre su población con las graves consecuencias sociales y económicas mientras que Gran Bretaña contrabandeaba el opio procedente de la India británica y lo introducía en China.


Durante el siglo XVI China y Europa comenzaron su intercambio comercial marítimo. Se establecieron colonias portuguesas en India y Macao, España adquirió las Filipinas, y el comercio creció aceleradamente. Desde Manila partían galeones cargados con las riquezas de Oriente.
El emperador Qing intentó limitar el contacto con Occidente permitiendo que solamente Cantón estuviese abierto al comercio, imponiendo a los europeos pesados trámites y restricciones para la venta de sus productos y protegiendo sus propios monopolios de producción de la competencia, con lo que los precios subieron y la demanda china de productos europeos bajó; España inició la venta de opio a los chinos, junto con tabaco y maíz para equilibrar el déficit.
En el Reino Unido, había gran demanda de té, seda y porcelana chinas, pero los productos británicos no estaban posicionados en China, por lo que el país tenía un fuerte déficit comercial y los artículos chinos tenían que pagarse con plata. Para compensar el déficit, siguió el ejemplo de España, vendiendo a los chinos el opio que se cultivaba en la India británica. El comercio del opio creció y la plata británica disminuyó en China.
En 1729, el emperador Yongzheng prohibió su comercio, por la gran cantidad de adictos que generaba. La prohibición generó el conflicto, pues mientras el emperador chino veía en la droga un peligro para la población, los británicos veían en el comercio del opio una manera de compensar el comercio con China, pues la droga les generaba ganancias cercanas al 400 por ciento. Las guerras que se entablaron por esta razón y los acuerdos y tratados que les siguieron, llevaron a abrir los puertos chinos al comercio y a colapsar la economía china.
La droga se cultivaba en China desde el siglo XV, se mezclaba con tabaco de acuerdo con una receta inventada por los españoles, los holandeses dominaron el mercado a partir del siglo XVII y el consumo se generalizó tras el contrabando británico en el XVIII. Tras percatarse de los problemas de salud vinculados con el opio, en 1829 el gobierno imperial chino prohibió su consumo; la droga comenzó a circular clandestinamente.
El Emperador Daoguang, alarmado ante el creciente y desenfrenado consumo de Opio en China , encomendó a Lin Hse Tsu su combate. Lin Hu Tsu ordenó la destrucción de cerca de veinte mil cajas de opio y envió un correo a la Reina Victoria pidiendo que respetase las reglas del comercio internacional, no introduciendo más opio a suelo chino. Por toda respuesta, en noviembre de 1839, la reina Victoria envío a la flota británica para atacar a la armada china en Hong Kong, iniciándose la contienda, de la resultaría derrotada China. En la guerra del Opio estarían implicadas otras naciones, como Francia, aliada y socia comercial de Gran Bretaña y Alemania.
Tras perder, China se vio obligada a tolerar el comercio del opio y a firmar tratados unilaterales y humillantes en los que se le forzaba a abrir sus puertos, en el Tratado de Nankín, China cedió Hong Kong a Gran Bretaña y amplió el territorio de concedido a los portugueses.
El sentimiento de vergüenza y humillación provocaría otras rebeliones en China como la Rebelión Taiping en 1850 y que se consideró una segunda guerra del opio, la Rebelión Boxer en 1899, y finalmente el levantamiento armado encabezado por Sun Yan-set y el Kuomintang, que traería como consecuencia el derrocamiento, en 1911, de la Dinastía Quing.


vía la guia 2000

☆ Carl Gustav Jung ☆ Post Oz ☆

Freud dijo que la meta de la terapia era hacer consciente lo inconsciente. Verdaderamente, hizo de este postulado el núcleo de su trabajo como teórico. Y además, definió al inconsciente como algo muy displacentero. Para ilustrar esto, consideremos lo siguiente: es un caldero de deseos establecidos; un pozo sin fondo de anhelos incestuosos y perversos; un lecho de experiencias aterradoras que aún pueden surgir a la consciencia. Francamente, ¡esto no suena como algo que quiera que acceda a mi consciencia!.
Carl Jung, joven colega de Freud, se dedicó a la exploración del “espacio interno” a través de todo su trabajo. Se lanzó a la tarea equipado con los antecedentes de la teoría freudiana, por supuesto, y con un conocimiento aparentemente inagotable sobre mitología, religión y filosofía. Pero era especialmente ducho en el simbolismo de tradiciones místicas complejas tales como gnosticismo, alquimia, cábala y tradiciones similares en el hinduismo y el budismo. Si hay una persona que tenga un sentido del inconsciente y sus hábitos como  capaz de expresarse solo de forma simbólica, éste es Carl Jung.
Además, tuvo la capacidad de un soñar muy lúcido e ilusiones ocasionales. En otoño del 1913 tuvo la visión de una “inundación monstruosa” que hundía casi toda Europa cuyas aguas llegaban hasta las faldas de las montañas de su nativa Suiza. Vio miles de personas ahogándose y la ciudad temblando. Luego, las aguas se tornaban en sangre. En las siguientes semanas a la visión, surgieron sueños de inviernos eternos y ríos de sangre. Estaba asustado de que se estuviese volviendo psicótico.
Pero el uno de agosto de ese año, empezó la Primera Guerra Mundial. Jung creyó que de alguna manera existía una conexión entre él como individuo y la humanidad en general que no podía explicarse. Desde este momento hasta 1928, se fue metiendo en un proceso doloroso de auto-exploración que formaría la base de su futura teoría.
Cuidadosamente empezó a anotar sus sueños, fantasías y visiones, y los dibujó, pintó y esculpió. Halló que sus experiencias tendían a tomar formas humanas, empezando por un anciano sabio y su acompañante, una niña pequeña. El anciano sabio evolucionó, a través de varios sueños, hasta una especie de gurú espiritual. La niña pequeña se convirtió en “anima”, el alma femenina, que servía como medio de comunicación (medium) entre el hombre y los aspectos más profundos de su inconsciente.
Un duende marrón cuero apareció como celador de la entrada al inconsciente. Era “la sombra”, una compañía primitiva del Yo de Jung. Jung soñó que tanto él como el duende, habían asesinado a la preciosa niña rubia, a la que llamó Siegfred. Para éste, esta escena representaba una precaución con respecto a los peligros del trabajo dirigido solo a obtener la gloria y el heroísmo que prontamente causaría un gran dolor sobre toda Europa (¡así como también un aviso acerca de los peligros de algunas de sus propias tendencias respecto de la empresa heroica de Sigmund Freud!).
Jung soñó también mucho con cuestiones relacionadas con la muerte; con el territorio de los muertos y el renacimiento de los mismos. Para él, esto representaba el inconsciente mismo; no aquel “pequeño” inconsciente del que Freud hizo tan grande, sino un nuevo inconsciente colectivo de la humanidad. Un inconsciente que podía contener todas las muertes, no solo nuestros fantasmas personales. Jung empezó a considerar que los enfermos mentales estaban poseídos por estos fantasmas, en una época donde se supone que nadie creía en ellos. Con el solo hecho de “recapturar” nuestras mitologías, entenderíamos estos fantasmas, nos sentiríamos cómodos con la muerte y así superar nuestras patologías mentales.
Los críticos han sugerido que Jung estaba simplemente enfermo cuando todo esto ocurrió. Pero Jung creía que si queremos entender la jungla, no nos podemos contentar con solo desplazarnos por sus alrededores. Debemos entrar en ella, no importa cuán extraña o aterradora pueda verse.

Carl Gustav Jung nació el 26 de julio de 1875 en una pequeña localidad de Suiza llamada Kessewil. Su padre, Paul Jung, fue un clérigo rural y su madre fue Emilie Preiswerk Jung. El niño Carl creció rodeado de una familia muy educada y extensa que incluía a unos cuantos clérigos y algunos excéntricos también.
El padre inició a Carl en el latín a la edad de 6 años, lo que desde el principio aceptó con gran interés, en especial por el lenguaje y la literatura antigua. Además de leer la mayoría de las lenguas modernas del occidente europeo, Jung también leía alternativamente varias otras lenguas antiguas como el sánscrito (el lenguaje original de los libros sagrados hindúes).
Carl era más bien un chico solitario en su adolescencia, no le importaba mucho el colegio y no soportaba la competición. Acudió a un colegio interno en Basel, Suiza, donde se encontró frontalmente con los celos de sus compañeros. Empezó a utilizar la enfermedad como excusa, desarrollando una tendencia avergonzante a desmayarse cuando estaba sometido a una gran presión.
Aunque su primera elección de carrera fue la arqueología, se decidió por la medicina en la Universidad de Basel. Allí conoció al famoso neurólogo Kraft-Ebing, y llegó a trabajar para él. Bajo su influencia, estudió psiquiatría.
Poco después de su licenciatura, se estableció en el Hospital Mental de Burghoeltzli en Zurich bajo la tutela de Eugene Bleuler, padre y conocedor más importante de la esquizofrenia. En 1903, se casa con Emma Rauschenbach. En aquel tiempo, también dedicó parte de su tiempo a dar clases en la Universidad de Zurich y mantenía una consulta privada. Fue aquí donde inventó la asociación de palabras.
Siendo un gran admirador de Freud, por fin le conoció en Viena en 1907. Dice la historia que después de conocerle, Freud canceló todas sus citas del día, para continuar una conversación que duraría 13 horas continuas. ¡Tal fue el impacto de este encuentro entre estas dos mentes privilegiadas!. Eventualmente, Freud consideró a Jung como el príncipe de la corona del psicoanálisis y su mano derecha.
Pero Jung nunca se apoyó en su totalidad a la teoría freudiana. Su relación empezó a enfriarse en 1909, durante un viaje a América. En este viaje, ambos se entretenían analizándose los sueños de cada uno (aparentemente de manera más desenfadada que seria), cuando en un momento determinado Freud demostró una excesiva resistencia a los esfuerzos de análisis de Jung. Finalmente, Freud le dijo que debían parar, ya que él se sentía con temor a perder su autoridad. Evidentemente, Jung se sintió insultado.
La Primera Guerra Mundial fue un periodo especialmente doloroso de auto-exámen para Jung. Sin embargo, era solo el principio de una de las teorías de la personalidad más interesantes que el mundo haya visto.
Después de la guerra, Jung viajó mucho; desde tribus de Africa hasta poblaciones de América y la India. Se jubiló en 1946, retrayéndose de la vida pública a partir de este momento hasta la muerte de su esposa en 1955. Murió el 6 de junio de 1961 en Zurich...


viernes, 11 de febrero de 2011

☆ Efemérides 11 de Febrero ☆ Post Oz ☆

Serguei M. Eisenstein
1606.- La Corte de Felipe III se traslada de Valladolid a Madrid.
1869.- Apertura de las Cortes Constituyentes españolas tras el derrocamiento de Isabel II.
1895.- EE.UU. establece su protectorado sobre las islas Hawai.
1916.- Primera Guerra Mundial: el kaiser Guillermo II ordena la intensificación de la ofensiva submarina. Los buques mercantes armados serán torpedeados sin previo aviso.
1919.- Alemania elige a su primer presidente de la República en la persona de Friedrich Ebert.
1924.- El Reino Unido reconoce al Gobierno de la URSS.
1925.- Cae el Gobierno portugués.
1929.- Tratado de Letrán entre la Santa Sede e Italia, por el que se crea el Estado pontificio y la Ciudad del Vaticano.
1940.- Se restablece en España el Consejo de Estado.
1941.- Segunda Guerra Mundial: aviones británicos bombardean la ciudad alemana de Hannover.
1943.- El general estadounidense Eisenhower toma el mando de los Ejércitos aliados en el norte de África.
1945.- Budapest, ocupada por fuerzas soviéticas.
1947.- Abd el-Krim, antiguo cabecilla del Rif, es liberado por autoridades francesas.
1956.- China Popular socializa las empresas privadas.
1958.- El Congreso Popular chino acuerda introducir el alfabeto latino en el país.
1967.- Fuerzas del Ejército chino controlan Pekín ante la agitación de los guardias rojos revolucionarios.
1972.- Entra en funcionamiento la central nuclear española de Vandellós I (Tarragona).
1973.- Se retiran de Vietnam del Sur las últimas unidades estadounidenses de combate.
1975.- Margaret Thatcher, elegida presidenta del Partido Conservador británico.
1977.- Las fuerzas de seguridad liberan al presidente del Consejo de Estado, Antonio María de Oriol y Urquijo, secuestrado por los GRAPO dos meses antes, y al teniente general Emilio Villaescusa Quilis, Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, secuestrado el 24 de enero por la misma banda terrorista.
1986.- Canje de espías entre el Este y el Oeste. Liberado el dirigente soviético Anatoli Charanski.
1989.- El Partido Comunista húngaro acuerda que la nueva constitución del Estado adopte un régimen pluripartidista en el país.
.- Barbara Clementine Harris, sacerdotisa de la Iglesia Episcopaliana desde 1980, es ordenada la primera mujer obispo de la historia.
1990.- Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, sale de la cárcel después de 27 años.
1998.- El Rey de España y el presidente filipino, Fidel Ramos, inauguran los actos conmemorativos del Centenario de la declaración de independencia de Filipinas.
2000.- El ministro para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, suspende el Gobierno y la Asamblea autónoma, 72 días después de su fundación.
2007.- Un referéndum no vinculante sobre el aborto en Portugal obtiene el 59,25 por ciento de votos a favor, frente al 40,75 por ciento en contra.

Nacimientos
1847.- Thomas Alva Edison, físico e inventor estadounidense.
1879.- Wenceslao Fernández Flórez, escritor humorista español.
1909.- Joseph Leo Mankiewicz, cineasta estadounidense.
1921.- Antonio Millán Puelles, filósofo y académico español.
1925.- Amparo Rivelles, actriz española.
1926.- Nicolás Sánchez-Albornoz, historiador español.
.- Paul Bocuse, cocinero francés.
1934.- Mary Quant, diseñadora británica.
1936.- Burt Reynolds, actor estadounidense de cine.
1940.- Rafael de Paula, torero español.
1963.- José María Bakero, ex jugador de fútbol español.
1969.- Jennifer Aniston, actriz estadounidense.
1972.- Steve McManaman, jugador de fútbol británico del Real Madrid.

Defunciones
1650.- René Descartes, filósofo y matemático francés.
1894.- Emilio Arrieta, compositor español.
1948.- Serguei M. Eisenstein, cineasta soviético.
1949.- Axel Munthe, médico y escritor sueco.
1962.- Indalecio Prieto, político socialista español.
1991.- Ricardo Gullón, escritor español.
1994.- William Conrad, actor estadounidense.
1996.- Amelia Rosselli, escritora y poetisa italiana.
2000.- Roger Vadim, cineasta francés.
.- Jacqueline Auriol, aviadora francesa, primera mujer piloto de pruebas.
2008.- Emilio Carballido, dramaturgo mexicano.
.- Tom Lantos, único congresista norteamericano superviviente del Holocausto.
2009.- Willem Kolff, médico holandés nacionalizado estadounidense, pionero en la creación de órganos artificiales.
2010.- Alexander Mcqueen, diseñador de moda británico.

EFE

El retrato oval. (Edgar A. Poe) Post Dido


El castillo al cual mi criado se había atrevido a entrar por la fuerza antes de permitir que, gravemente herido como estaba, pasara yo la noche al aire libre, era una de esas construcciones en las que se mezclan la lobreguez y la grandeza, y que durante largo tiempo se han alzado cejijuntas en los Apeninos, tan ciertas en la realidad como en la imaginación de Mrs. Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recién abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en uno de los aposentos más pequeños y menos suntuosos. Hallábase en una apartada torre del edificio; sus decoraciones eran ricas, pero ajadas y viejas. Colgaban tapices de las paredes, que engalanaban cantidad y variedad de trofeos heráldicos, así como un número insólitamente grande de vivaces pinturas modernas en marcos con arabescos de oro. Aquellas pinturas, no solamente emplazadas a lo largo de las paredes sino en diversos nichos que la extraña arquitectura del castillo exigía, despertaron profundamente mi interés, quizá a causa de mi incipiente delirio; ordené, por tanto, a Pedro que cerrara las pesadas persianas del aposento -pues era ya de noche-, que encendiera las bujías de un alto candelabro situado a la cabecera de mi lecho y descorriera de par en par las orladas cortinas de terciopelo negro que envolvían la cama. Al hacerlo así deseaba entregarme, si no al sueño, por lo menos a la alternada contemplación de las pinturas y al examen de un pequeño volumen que habíamos encontrado sobre la almohada y que contenía la descripción y la crítica de aquellas.
Mucho, mucho leí... e intensa, intensamente miré. Rápidas y brillantes volaron las horas, hasta llegar la profunda medianoche. La posición del candelabro me molestaba, pero, para no incomodar a mi amodorrado sirviente, alargué con dificultad la mano y lo coloqué de manera que su luz cayera directamente sobre el libro.
El cambio, empero, produjo un efecto por completo inesperado. Los rayos de las numerosas bujías (pues eran muchas) cayeron en un nicho del aposento que una de las columnas del lecho había mantenido hasta ese momento en la más profunda sombra. Pude ver así, vívidamente, una pintura que me había pasado inadvertida. Era el retrato de una joven que empezaba ya a ser mujer. Miré presurosamente su retrato, y cerré los ojos. Al principio no alcancé a comprender por qué lo había hecho. Pero mientras mis párpados continuaban cerrados, cruzó por mi mente la razón de mi conducta. Era un movimiento impulsivo a fin de ganar tiempo para pensar, para asegurarme de que mi visión no me había engañado, para calmar y someter mi fantasía antes de otra contemplación más serena y más segura. Instantes después volví a mirar fijamente la pintura.
Ya no podía ni quería dudar de que estaba viendo bien, puesto que el primer destello de las bujías sobre aquella tela había disipado la soñolienta modorra que pesaba sobre mis sentidos, devolviéndome al punto a la vigilia.
Como ya he dicho, el retrato representaba a una mujer joven. Sólo abarcaba la cabeza y los hombros, pintados de la manera que técnicamente se denomina vignette, y que se parece mucho al estilo de las cabezas favoritas de Sulli. Los brazos, el seno y hasta los extremos del radiante cabello se mezclaban imperceptiblemente en la vaga pero profunda sombra que formaba el fondo del retrato. El marco era oval, ricamente dorado y afiligranado en estilo morisco. Como objeto de arte, nada podía ser más admirable que aquella pintura. Pero lo que me había emocionado de manera tan súbita y vehemente no era la ejecución de la obra, ni la inmortal belleza del retrato. Menos aún cabía pensar que mi fantasía, arrancada de mi semisueño, hubiera confundido aquella cabeza con la de una persona viviente. Inmediatamente vi que las peculiaridades del diseño, de la vignette y del marco tenía que haber repelido semejante idea, impidiendo incluso que persistiera un sólo instante. Pensando intensamente en todo eso, quedéme tal vez una hora, a medias sentado, a medias reclinado, con los ojos fijos en el retrato. Por fin, satisfecho del verdadero secreto de su efecto, me dejé caer hacia atrás en el lecho. Había descubierto que el hechizo del cuadro residía en una absoluta posibilidad de vida en su expresión que, sobresaltándome al comienzo, terminó por confundirme, someterme y aterrarme. Con profundo y reverendo respeto, volví a colocar el candelabro en su posición anterior. Alejada así de mi vista la causa de mi honda agitación busqué vivamente el volumen que se ocupaba de las pinturas y su historia. Abriéndolo en el número que se designaba al retrato oval, leí en él las vagas y extrañas palabras que siguen:
"Era una virgen de singular hermosura, y tan encantadora como alegre. Aciaga la hora en que vio y amó y desposó al pintor. El, apasionado, estudioso, austero, tenía ya una prometida en el arte; ella, una virgen de sin igual hermosura y tan encantadora como alegre, toda luz y sonrisas, y traviesa como un cervatillo; amándolo y mimándolo, y odiando tan sólo al arte, que era su rival; temiendo tan sólo la paleta, los pinceles y los restantes enojosos instrumentos que la privaban de la contemplación de su amante. Así, para la dama, cosa terrible fue oir hablar al pintor de su deseo de retratarla. Pero era humilde y obediente, y durante muchas semanas posó dócilmente en el oscuro y elevado aposento de la torre, donde sólo desde lo alto caía la luz sobre la pálida tela. Mas él, el pintor, gloriábase de su trabajo, que avanzaba hora a hora y día a día. Y era un hombre apasionado, violento y taciturno, que se perdía en sus ensueños; tanto, que no quería ver cómo esa luz que entraba lívida, en la torre solitaria, marchitaba la salud y la vivacidad de su esposa, que se consumía a la vista de todos, salvo de la suya. Mas ella seguía sonriendo, sin exhalar queja alguna, pues veía que el pintor, cuya nombradía era alta, trabajaba con un placer fervoroso y ardiente, bregando noche y día para pintar aquella que tanto le amaba y que, sin embargo, seguía cada más desanimada y débil. Y, en verdad, algunos que contemplaban el retrato hablaban en voz baja de su parecido como de una asombrosa maravilla, y una prueba tanto de la excelencia del artista como de su profundo amor por aquella a quien representaba de manera tan insuperable. Pero, a la larga, a medida que el trabajo se acercaba a su conclusión, nadie fue admitido ya en la torre, pues el pintor habíase exaltado en el ardor de su trabajo y apenas si apartaba los ojos de la tela, incluso para mirar el rostro de su esposa. Y no quería ver que los tintes que aparecían en la tela eran extraídos de las mejillas de aquella mujer sentada a su lado. Y cuando pasaron muchas semanas y poco quedaba por hacer, salvo una pincelada en la boca y un matiz en los ojos, el espíritu de la dama osciló, vacilante como la llama en el tubo de la lámpara. Y entonces la pincelada fue puesta y aplicado el matiz, y durante un momento el pintor quedó en transe frente a la obra cumplida. Pero, cuando estaba mirándola, púsose pálido y tembló mientras gritaba: "¡Ciertamente, ésta es la vida misma!”, y volvióse de improviso para mirar a su amada... ¡Estaba muerta!"



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