miércoles, 23 de marzo de 2011

Ulises y la odisea.post ASG

El Caballo de Troya fue obra de un maestro del engaño, Ulises. Después de luchar contra Troya, puso rumbo hacía Ítaca, y ese viaje es el tema de la gran aventura épica narrada por Homero. Comienza con el héroe Ulises que no piensa en la victoria que acaba de lograr, sino en su hogar... Diez años antes dejó a su hermosa esposa, Penélope, y a su hijo recién nacido, Telémaco. Siente la premura de regresar a su casa y averiguar si su esposa aún le es fiel, y de ver como su hijo ha crecido, pero la travesía será más difícil y peligrosa de lo que el imaginaba, y ese viaje cambiará su vida para siempre porque será puesto a prueba por espíritus y monstruos, se verá tentado por la fama y la gloria, y por una Diosa muy atractiva..., mientras tanto, en Ítaca, Penélope estará siendo rondada por hombres que pretenden seducirla y adueñarse de su Palacio...
La Odisea es sin duda uno los relatos más extraordinarios de la mitología griega. La palabra “Odisea” aún se utiliza para describir un viaje lleno de aventuras. En cierto sentido se podría decir que marca el inicio de la Literatura occidental, pero sin embargo, esto, por sí solo, no hubiera bastado para mantenerla “viva” a lo largo de 3,000 años. Es un relato en el cual se aborda la pregunta a la cual todos debemos respondernos: ¿De que trata la vida...?.
Ulises estaba alegre por volver a casa, pero no conseguía olvidar las últimas palabras que le dijo a su amada Penélope: “Prometeme una cosa, si no consigo regresar de Troya, no te quedes sola, el niño necesita un padre, si no he vuelto cuando nuestro hijo sea un hombre, tomarás otro esposo...” a lo que ella contestó: “No dejaré de esperarte, pero si es tu deseo así lo haré, pero eso nunca sucederá...”
Han pasado diez años desde que Ulises partiera, y la fiel Penélope aún aguarda el regreso de su esposo, pero por primera vez, el amor y la paciencia de Penélope están a punto de ser puestos a prueba. Un grupo de nobles del lugar, con la vista puesta en el trono de Ulises, ha acudido a visitarla. ¿Regresará Ulises a tiempo de recuperar a su esposa y su reino?...
En principio, el viaje no debería llevarles más de una semana, pero de hecho le va a llevar más, mucho más, porque los Dioses desbaratarán su viaje a Ítaca. Incapaces de guiarse por las estrellas o de avistar la costa, la nave de Ulises se desvía muy lejos de su destino hasta más allá del mundo conocido. La nave de Ulises queda varada en una Isla poblada de criaturas míticas, y Homero se servirá de esa Isla extraña para poner a prueba a su héroe. Desea volver a su hogar, pero sin embargo, el misterio de aquella Isla le hechiza, y parece incapaz de no ceder ante lo desconocido...
Ha llegado a una Isla habitada por Cíclopes gigantes que solo tienen un ojo, y uno de ellos es Polifemo.., pero si lo matan quedarían atrapados en la Cueva ya que no podrían mover la piedra que cierra la entrada, aunque si no le dan muerte, el cíclope se los comerá uno a uno..., sin embargo Ulises, el maestro del engaño, no se da por vencido fácilmente, y prefiere burlarle con un juego de palabras. Nuestro héroe trata de convencerlo de que su nombre es “Nadie” y le invita a compartir su vino, el cual surge efecto y Polifemo cae dormido. Entre gritos, Polifemo llama y cuenta a los otros Cíclopes que ha sido cegado, y cuando sus congéneres le preguntan quién ha sido, Polifemo les responde “Nadie”. Todo había salido a pedir de boca, pero todavía tienen que burlar a los Cíclopes que custodian la entrada, y entre ovejas, salieron a cuatro patas para poder engañarlos.
Ha burlado, engañado y huido de los cíclopes, pero Ulises no se detiene y no coge camino de su embarcación para volver a hacer frente al gigante. Aquí es donde Homero nos transmite la idea de lo equivocados que estaban los griegos pensando que podían encontrar la felicidad a través de la fama, que siempre tienen avidez de más, y eso es algo que refleja en la Odisea.
Ulises se halla en la disyuntiva de regresar a casa pronto o conseguir más gloria y fama para si mismo. Mientras tanto, en Ítaca, conforme pasan los días, mayor es el riesgo de que Penélope vuelva a casarse. Después de todo el tiempo trascurrido, aquellos nobles dan por sentado que Ulises ha muerto, y todos tienen la mirada puesta en su viuda. Día tras día se dan festines en su Palacio, abusando de la hospitalidad de Penélope y la acosan para que elija entre uno de ellos.
Mientras tanto, entre las tinieblas, Ulises oye una voz, no una cualquiera, sino la de Aquiles, un héroe de la Guerra de Troya. Aquiles tuvo una muerte heroica, ya que perdió la vida en combate cuando una flecha le hirió en el talón y Ulises pensaba que estaría en el más allá cubierto de parabienes...; sin embargo, aquella voz le decía: “Si, Ulises, conocí la grandeza, pero ahora preferiría estar vivo en la tierra y servir a un siervo, que reinar aquí abajo sobre cadáveres sin aliento...” Lo que Aquiles quería decirle en esencia, es que la fama de nada vale, que no había merecido la pena su heroicidad, y que lo había perdido todo, sumido ahora en un mundo de tinieblas. Esto hace reflexionar a Ulises y se da cuenta de lo que en realidad representa haber dejado atrás el hogar en busca de la gloria...
La Isla de los Cíclopes y el viaje al reino de Hades, deberían haber convencido a Ulises de que el regreso era la principal prioridad, pero la Odisea distaba mucho de haber terminado... Después de días a la deriva, son arrastrados por las olas hacia una nueva isla, que pertenece a una Diosa, Calypso, la hermana del Dios Atlas. Para los antiguos griegos sería algo así como un sueño hecho realidad. La bella Diosa le tentaba pidiéndole que se quedará con ella, argumentándole que nada había en Ítaca que no tuviera allí... Calypso no tardó mucho en quedar prendada de Ulises, pues hacía una eternidad que no había visto a un hombre, y en lo que a él se refiere, apenas podía resistirse a los encantos de una Diosa tan atractiva... Así, la Odisea nos cuenta que permaneció en la Isla durante 7 años enteros deleitándose en el placer sensual.
Sin embargo, tomo la decisión de dejar a Calypso porque echaba de menos a su hijo y esposa. Ante esto, la Diosa, en su afán por retenerlo le ofreció la inmortalidad, y aquello era el mejor ofrecimiento que Ulises había escuchado hasta entonces, mejor aún que la gloria... ¿quién podría negarse...?, pero rechazó el ofrecimiento y recibió la respuesta de Calypso: “Vete de esta Isla, y vuelve con tu anciana y cansada esposa, yo te ofrecí la gloria y el paraíso y tu lo rechazaste...”.
Siguió su camino, compitió en unos Juegos, visitó la Isla de Eolo donde moraba Circe la Hechizera, consiguió escapar de las Sirenas que con sus cantos lo llevaban hacía su fin...
Pero al demorarse tanto tiempo en darse cuenta de lo que realmente quiere, Ulises se arriesga a perderlo todo, porque Penélope ya está entre la espada y la pared y la están obligando a que elija esposo, hasta que no tuvo más remedio que decirles: “El que sea capaz de manejar este arco (el de Ulises) y lanzar una flecha, me casaré con él...”.
Ulises consigue poner pie en las tierras de Ítaca. Como no podía ser menos del maestro del engaño, decide sorprender a todos entrando en la ciudad disfrazado de mendigo, y llega en el momento en que los pretendientes compiten por conseguir la mano de Penélope en matrimonio. Nadie consiguió lanzar la flecha con el arco, y, Penélope, al ver a aquel mendigo, le ofreció la oportunidad de intentarlo. Por supuesto que lo consiguió, y pudo destaparse su rostro ante la alegría de su todavía esposa...
Aquella que debería haber sido una corta travesía, estuvo a punto de costarle su vida, su juicio y su matrimonio. La moraleja del relato de Homero es que puede que sea normal desear la inmortalidad, pero al final resulta ser una pérdida de tiempo. La única vida real es la que tenemos, el vivir nuestra vida con plenitud, a cada momento, a cada segundo, a darnos cuenta de que sin el riesgo a perder no podemos amar, porque la vida es maravillosa...

fuente http://www.historiasdenuestrahistoria.com/2010/01/ulises-y-la-odisea-de-homero.html

martes, 22 de marzo de 2011

la 1ª tarjeta de crédito.post ASG

El uso de las tarjetas de crédito se ha convertido en una forma de vida. Ya no solemos usar dinero en efectivo para comprar un jersey o un televisor... La mayoría de las personas lo hacen por la comodidad de no llevar dinero en la cartera, mientras que otras la usan para comprar artículos que simplemente no pueden permitirse... La tarjeta de crédito que nos permite hacer todo esto es un invento del siglo XX...
A principios del siglo XX, la gente tenía que pagar en efectivo por casi todos los productos y servicios, aunque en la primera parte de siglo comenzaron a proliferar las famosas cuentas de crédito en las tiendas, el famoso “apúntalo que ya te lo pagaré...” algo que todavía hoy en día se sigue usando en pequeños comercios. Sin embargo, nuestra “querida tarjeta” no se inventó hasta 1950. Todo empezó cuando Frank X. McNamara y dos de sus amigos fueron a cenar...
En 1950, Frank X. McNamara, director de la Corporación de Crédito “Hamilton”, se fue a comer con Alfred Bloomingdale y Ralph Schneider, el abogado de McNamara. Los tres hombres estaban comiendo en un famoso restaurante de Nueva York, para discutir problemas con los clientes de la Entidad Bancaria.
Al final de la comida con sus dos amigos, McNamara metió la mano en el bolsillo de su cartera para pagar la comida (en efectivo). Se sorprendió al descubrir que había olvidado su billetera. Para su vergüenza, tuvo que llamar a su esposa y que ella le trajera dinero. McNamara prometió que esto no le volvería a suceder...
Con la “fusión” de los dos conceptos tratados en la cena, a McNamara se le ocurrió una nueva idea - una tarjeta de crédito que podría ser utilizado en múltiples establecimientos-. Lo que fue particularmente novedoso de este concepto era que serían intermediarias este tipo de empresas entre el banco y sus clientes...
Aunque el concepto de crédito ha existido desde la invención” del dinero, este nuevo instrumento de pago facilitó a muchos comercios y estaciones de servicio el captar la fidelidad de sus clientes por el beneficio que les proporcionaba. Consecuentemente, sus ingresos aumentaban...
McNamara fundó una nueva empresa ese mismo año a la que llamaron Diners Club. El Diners Club iba a ser un intermediario. En lugar de empresas individuales que ofrecían crédito a sus propios clientes, el Diners Club era la que se iba a encargar de esas operaciones... y posteriormente “ajustar” cuentas con el Banco...
Sin embargo, para poder obtener un beneficio de estas operaciones, la empresa de tarjetas de Crédito tuvo que cargar en cada operación un 7% en concepto de comisión, así como 3 dólares anuales por el mantenimiento de la misma.
El nombre de la nueva Compañia se debió a que la idea había surgido durante una comida, y la tarjeta comenzó a hacerse popular en múltiples restaurantes que ofrecían este servicio...
Las primeras tarjetas Diners Club fueron entregados en 1950 a 200 personas (la mayoría eran amigos y conocidos de McNamara) y aceptadas por 14 restaurantes en Nueva York. No eran de plástico, sino de un tipo de papel con las condiciones de aceptación en el reverso...
El concepto de la tarjeta creció y, a finales de 1950, 20.000 personas estaban usando la tarjeta de crédito Diners Club.
Aunque el Diners Club siguió creciendo y en el segundo año obtuvo un beneficio de 60,000 dólares, McNamara pensó que la idea no era más que una moda pasajera. En 1952, vendió sus acciones de la compañía por 200,000 dólares a sus dos socios. La tarjeta de crédito Diners Club siguió creciendo y no tuvo competencia hasta 1958. En ese año, tanto American Express como el Banco Americard (más tarde llamada VISA) aparecieron en el mercado. El concepto de una tarjeta de crédito universal había echado raíces y se extendió rápidamente por todo el mundo, para alegría de muchos y mayor desgracia de otros...


Fuente:http://www.historiasdenuestrahistoria.com/2010/10/la-primera-tarjeta-de-credito.html

el hombre que lo vendia todo.post ASG

El Sr. Arthur Ferguson era un excelente vendedor. Sin embargo, como muchos, no se dio cuenta de su talento hasta que un día de 1923, observó a un rico millonario americano que miraba extasiado la estatua del almirante Lord Nelson en Trafalgar Square. Así que, ni corto ni perezoso, decidió nombrarse a si mismo como guía oficial de la plaza.
Comenzó a hablarle sobre el almirante Nelson. “Ha sido uno de los marinos más famosos de Gran Bretaña y un héroe naval. Murió durante la Batalla de Trafalgar” La estatua estaba muy deteriorada. “Es una verguenza” exclamo el incauto. Sin embargo, Ferguson le contestó "El gobierno de Gran Bretaña la ha puesto a la venta al mejor postor por la mala situación económica del Estado". Todo iba en el “pack”: leones y fuentes incluidas.
El americano se interesó y preguntó por el precio. Ferguson reflexionó y explicó que iba a ser vendida por sólo £ 6000. Obviamente, sólo se vendería al comprador adecuado, una persona que protegiera el monumento y supiera apreciarlo...
Por una “curiosa coincidencia”, era el mismo Ferguson quien había sido encargado por el gobierno para la tarea de organizar la venta, y tenía que mantenerla en alto secreto. El estadounidense le declaró a Ferguson su interés en la compra inmediata. El “vendedor” decidió que la Gran Bretaña estaba dispuesta a aceptar su cheque de inmediato, para completar la operación lo antes posible...
Nuestro personaje, asombrado de su propia astucia, fue rápidamente a cobrar el cheque, mientras que su cliente se puso en contacto con algunos contratistas para poder “empaquetar” el monumento. Ellos eran muy reticentes a aceptar el trabajo y le dijeron que sin permiso de las autoridades no podían hacerlo. No fue hasta que recibió una llamada oficial de Scotland Yard cuando se dio cuenta que había sido estafado. Ese mismo verano, otro estadounidense se quejó de que había pagado £ 1000 por el Big Ben, y otro había hecho un pago inicial de £ 2000 por el Palacio de Buckingham...
Durante su visita a París, se las arregló para vender la Torre Eiffel como chatarra a un precio desconocido a otro americano. Dado que los estadounidenses habían sido sus mejores clientes, decidió continuar su trabajo en aquel país. En 1925, arrendó la Casa Blanca a un ranchero de ganado de Texas, por 99 años al precio de $ 100,000 al año, cobrándole el primer año de renta por adelantado. Su vanidad y avaricia no tenía fin, y quiso acabar su carrera con un gran final.
En Nueva York encontró a la víctima perfecta, un australiano de Sydney. Ferguson le dijo que la entrada al puerto de Nueva York iba a ser ampliada y, por desgracia, la Estatua de la Libertad estaba en el camino. Sin embargo, el apego sentimental no iba a impedir el progreso, y los EE.UU estaban dispuestos a venderla...
Ferguson cometió la torpeza de permitirle al comprador el ser fotografiado junto a él frente a la Estatua de la Libertad. El australiano, que ya sospechaba, llevó la fotografía a la policía. Fue exactamente la pista que la policía quería, pues ya estaban al tanto de sus operaciones pero siempre conseguía escapar. El australiano les llevó directamente a Ferguson, que fue detenido y encarcelado durante cinco años, un precio bastante pequeño a pagar por la fortuna que había hecho. Fue liberado en 1930, y se mudó a Los Ángeles, donde vivió de lujo (gracias a un par de “trucos” más) hasta su muerte en 1938...

http://www.historiasdenuestrahistoria.com/2010/11/arthur-ferguson-el-hombre-que-lo-vendia.html

lunes, 21 de marzo de 2011

UN GRAN GOLPE.post ASG


En julio de 1976 tuvo lugar el atraco más importante de la Historia que tuvo como maestro a Albert Spaggiari, al que se le ocurrió la brillante idea de robar uno de los bancos más grandes de Francia, la sucursal de Societe Generalé en Niza, utilizando el sistema de alcantarillado de la ciudad para acceder a la cámara del Banco.
Spaggiari llevó su idea a la Mafia local con la intención de buscar ayuda, pero se opusieron a su descabellado plan y se propuso crear una organización delictiva propia. Reclutó a 20 personas, cada una de ella especialista en su campo: un experto en joyería -para saber lo que merecía la pena llevarse cuando entrasen en la cámara-, un experto en la construcción de túneles...
Después de un año haciendo planes, se metió junto a su banda bajo tierra literalmente. Durante 3 meses construyeron un túnel en las alcantarillas de Niza que llegaba hasta la pared subterránea del Banco, arrastrando un equipo que pesaba más de una tonelada. Avanzaban dos mts al día, y cuando finalmente llegaron, un viernes, todavía les quedaba por atravesar una gruesa pared de cemento para entrar en la Cámara acorazada.
Abrieron el agujero a mano y no accedieron al interior hasta la tarde del día siguiente. Cualquier otro delincuente al ver que ya estaba dentro, la hubiera desvalijado cuanto antes, pero Spaggiari no era un delincuente cualquiera... Había llevado comida para sus hombres y, allí mismo, tomaron un refrigerio a base de vino y patés...
Finalmente, los ladrones dejaron atrás las sobras de su “picnic” y la mayor parte de las cajas de seguridad del Banco, pero lo que se llevaron y como se lo llevaron también hizo historia...
Tras soldar desde el interior la puerta de la Cámara acorazada para asegurarse de que nadie les molestara, se tomaron todo el tiempo necesario para robar el banco. Había miles de cajas entre las que elegir, y les dio tiempo para revisar algunos cientos; lo que consideraban que merecía la pena lo metían en bolsas de plástico selladas que colocaban en unas balsas...
Transportaron su botín en estas balsas, que flotaban en el agua del alcantarillado y las llevaron hasta donde les esperaban otros miembros del grupo que ocultaron el material. Se pasaron todo el fin de semana en el interior de la Cámara acorazada y no se fueron hasta que el banco estaba a punto de abrir sus puertas...
Los primeros en llegar el lunes por la mañana fueron los empleados del banco, los segundos fueron los policías, que hicieron un agujero en la cámara sellada y descubrieron el “revoltijo” que los ladrones habían dejado. El botín de 60 millones de francos que se llevaron lo convirtió en el mayor atraco a un Banco de toda la historia.
Spaggiari era un hombre muy inteligente y planeó el robo de una forma tan precisa que no dejó ni una sola pista a la policía. Dejó una nota que decía: “Sin armas, sin odio y sin violencia...”.
La clave para resolver el delito resultó ser una esposa celosa. Antes del atraco había llamado a la policía para comprobar las sospechosas actividades de su marido por la noche. Luego, siguiendo una “corazonada”, la policía fue a la casa de esa mujer después del atraco y detuvieron a algunos de la banda que encontraron allí. Finalmente, las pistas que obtuvieron les llevaron hasta Spaggiari...
Se pasó el juicio paseándose por la sala, ofreciendo respuestas ridículas a todas las preguntas, contando una historia fabulosa en la que mezclaba partes de verdad con mentiras. Estaba narrando una de sus historias cuando se lanzó hacia una ventana abierta. Su abogado y todos los demás pensaron que intentaba suicidarse. Saltó y aterrizó en un coche que estaba aparcado debajo...
Bajó del coche y montó en una motocicleta conducida por uno de sus “amigos” que salió disparada. Fue lo que se dice una “fuga relámpago”. Nadie volvió a ver a Albert Spaggiari ni a su esposa, ni siquiera una parte de ese botín que batió todos los récords.
En 1979, tras un pacto secreto con una editorial, publicó su autobiografía, detallando los pormenores del robo, y en el que narraba que no se había quedado nada de dinero. Contaba que lo había enviado a la gente oprimida de Yugoslavia, Portugal e Italia, todo un Robin Hood moderno...
Años después, la prensa publicó que su cuerpo fue hallado por su madre frente a su casa en 1989. Al parecer falleció por un cáncer de garganta y su esposa lo trasladó hasta allí para que reposara en su lugar natal...
No puedo evitar tener cierta empatía con este personaje que, aún siendo un ladrón, algo en que todos coincidiremos que no es nada correcto, fue un bandido romántico, un hombre brillantísimo. El delito se acaba pagando, pero en su caso, su astucia fue tal que dejo a todos boquiabiertos. Además, no me molesta mucho que roben a los bancos, bastante nos roban ellos, y que me disculpen los banqueros...

Fuente: historiasdenuestrahistoria

ya esta aqui... la primavera.post ASG


ya esta aqui... la primavera. Y hay que darle la bienvenida como se merece... con una sonrisa. Y a veces la naturaleza nos obsequia con regalos como este... hasta el sol se alegra y sonrie... o esa sensacion nos da, no crees?

Despedimos el frio invierno, lluvias (en algunos sitios mas que en otros), nubes y bajas temperaturas... para dar paso al sol que pica y a las flores que lo inundan todo.

Bueno, esto es si estas en el hemisferio norte... porque en el hemisferio sur comenzara el otoño... con la caida de las hojas de los arboles... y otras maravillas que tambien nos hacen pensar que la vida... puede ser maravillosa... Feliz entrada en la nueva estacion!

viernes, 18 de marzo de 2011

las fallas.post ASG

Un paseo por el fascinante mundo de las Fallas de Valencia.

La Historia de las Fallas.

Desde tiempos antiguos, las "Fallas", en nuestra ciudad de Valencia primero, y después en muchos pueblos de nuestra Comunidad casi siempre son un motivo de fiesta, de algaravía, de celebración. Hay quien afirma que la costumbre de las Fallas (en general), es muy antigua, tal vez parta de los primeros pobladores de nuestras tierras, que en sus celebraciones festivas ya hacían fogatas o fallas para celebrarlas. Más tarde vienen las diferentes dominaciones y finalmente en la Cristianización, aquellas fogatas pasan a festejar las festividades dedicadas a los Santos. Son conocidas las hogueras dedicadas en diferentes poblaciones a San Antonio, San Vicente, San Esteban, San Juan,....


Del origen etimológico de la palabra "Falla", tenemos: En la antigüedad se tiene constancia que para iluminar las costas del mar por la noche, se empleaban unos recipientes llenos de brea, denominados alimares, que coinciden con la denominación que los sarracenos le daban a las fallas. Estas fallas, fogatas o alimares, duraron hasta el siglo XVIII, y se encendían encima de torreones, murallas y campanarios, para hacer diferentes señales y comunicados.

En la ciudad de Valencia fue muy popular la que se encendía encima del Miguelete y que servía de guía a los marineros por la noche. También, esta falla era la señal que anunciaba a todo el mundo que trabajaba fuera de las murallas, que había llegado el momento de entrar en la ciudad y recogerse en casa.
Antiguamente y debido a la falta de medios de comunicación, los valencianos desarrollan su saber e inventiva para hacer frente a los constantes ataques de los piratas berberiscos que navegaban a lo largo de las costas de nuestro Reino, y para que no los cogieran por sorpresa, instalaron a lo largo de toda la costa, una serie de torreones que junto al principal y muy querido del Miguelete, vigilaban nuestras costas y en caso de inminente peligro se comunicaban entre si al tiempo que lo hacían a la población a través de unas fogatas o fallas que encendían encima de ellas, utilizando un código.

Tenemos otra definición del vocablo Falla, como una derivación de la palabra latina Facula, que significa hacha, antorcha. Es una palabra mozárabe que aparece en escritos antiguos de nuestra historia. De esta forma, Jaume I, la utiliza en su famosa "Crónica" cuando dice en el capítulo 16,: ".....E vengren alli foc encés en falles de fanevol.."

Al hablar de foc (fuego), debemos aclarar que en la época, esta palabra servía también para designar una casa habitada. En los Manuales de nuestro Consell, son frecuentes las notificaciones en las que aparece la palabra Falla. La tenemos también en los escritos de nuestros clásicos en "El Espill", o "Llibre de les Dones", de Jaume Roig escrito a mediados del siglos XV: "Caic en canela / Feú bé la vela / Lleixa-hir fer falles / E flamejar / Per no tocar / Lo seu de má. " En la "Cronica de Desclot", dice: "Aquella nit els sarrains aportaren moltes falles e moltes llums enceses". Lo cierto es que la palabra Falla, está considerada como una palabra valenciana relacionada con el fuego.

El fuego, que es uno de los elementos principales de la mayoría de las fiestas valencianas, costumbre que heredamos de nuestros ancestros. Todo el mundo sabemos que durante el invierno se hace de noche más pronto y hay menos horas de luz natural para poder trabajar. Antiguamente, la luz la facilitaban los crisoles, y los artesanos, sobre todo los carpinteros, los colgaban de un artilugio hecho de listones, llamado parot. Este parot parecía un candelabro con un pie bastante alto y, encima del todo, tenía diversos brazos, de los que colgaban los crisoles. Al terminar el invierno y conforme entra la primavera, el día va alargándose y, por tanto, también las horas de luz solar, por lo que los carpinteros se deshacen los parots quemándolos, a la vez se aprovechaba para limpiar el taller y quemar también todos los retales de madera que se habían almacenado durante el invierno. Los carpinteros, adquirieron la costumbre de realizar estas limpiezas la víspera de su patrón San José, fiesta que se celebraba desde el año 1497.

Muchos historiadores, coinciden en que este fue el origen de las Fallas, ya que haciendo gala del ingenio valenciano, a un carpintero se le ocurrió la idea de "vestir" su parot con ropas viejas, lo que motivó que algún poeta espontáneo le pusiera un cartel criticando alguna situación o hecho del momento. Así podemos decir que nacieron las Fallas.

En general, en nuestras tierras valencianas, a cualquier fogata que se haga sea por el motivo que sea, bien para quemar hierbas, maderas viejas, hacer unas brasas para asar,... cualquier fuego controlado, lo llamamos también falla, sin tener ninguna correspondencia con la Falla monumento, de la que vamos a hablar. Sobre éstas, Josep Vicent Marqués dice: "Es el derroche del arte, el despilfarro de la belleza, el placer de divertir y prenderle fuego al pasatiempo, entre música y tracas. Al alba, sólo quedan las cenizas de los bufones, el eco de un pasodoble y el perfume de la polvora. La risa dura hasta el año que viene".

Las Fallas, fiesta popular por excelencia, nacen de la mano de unos artesanos carpinteros y el vecindario, el pueblo en general que las acoge y las va desarrollando hasta llegar a esta magna explosión de arte, arte en todo su máximo esplendor. En ellas, se dan cita todas las manifestaciones artísticas que un pueblo puede crear. Las Fallas, son las abanderadas de las libertades de un pueblo, que a través de unas críticas y sátiras humorísticas y entre verso y verso, cantan las realidades de una sociedad que durante unos días disfruta al verse reflejada en los inigualables monumentos, conjunto de verdaderas obras de arte. Son la manifestación de la alegría de un pueblo que sale a la calle para vivir y hacer vivir a todo el mundo la fiesta, que si los monumentos son obras de arte, no lo es menor la enorme concentración de músicos, maestros que con sus instrumentos ofrecen al pueblo la alegría y belleza de sus canciones, en un lugar en el que como todo el mundo sabe, la música es como una bendición que cayó en esta tierra. Las Fallas son Arte, Libertad, Crítica, Humor,... y como no, Alegría.

Todo este conjunto es la forma de ser y de vivir del pueblo valenciano. Las Fallas, al igual que ocurrió con la fiesta del Corpus, nace en Valencia Cap i Casal y, a través del tiempo, se propaga a todos los pueblos, primero de la provincia de Valencia, para extenderse después a otras poblaciones de nuesta hoy Comunidad e incluso, en ocasiones, fuera de nuestras fronteras.

Las fallas pueden considerarse como la fiesta más emblemática e identificativa de Valencia por su ambiente jovial y festivo, tan presente en la sociedad valenciana. Las fallas de Valencia se celebran entre el 15 y el 19 del mes de marzo, y son las fiestas más populares de la ciudad y de toda la Comunidad Valenciana, conocidas no sólo en toda España, sino también en prácticamente todo el mundo.

Cada año se plantan en Valencia alrededor de setecientas fallas, entre las comisiones grande e infantil, las cuales son objeto de culto y visita por parte de los valencianos y los visitantes que llegan a Valencia de todas partes del mundo para vivir y disfrutar de la fiesta hasta la llegada de la cremá, el día 19 de marzo, día en que estos grandiosos monumentos desaparecen entre las llamas.


El fuego, las "mascletaes", los castillos de fuegos artificiales y la participación popular hacen de esta fiesta una de las más grandes del planeta, que se celebra también en otros puntos de la provincia y de la Comunidad, como Sagunto, Denia, Gandía y Burriana, entre otros muchos.




fuente: http://mural.uv.es/pareva/fallas.htm

La Música de El Lado Oscuro

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